"Ya no hay caballeros" pero yo digo que "si hay" pero quedamos pocos, y también que quedan pocas damas. A pesar de eso aún se ve quienes ceden los asientos y sostienen las puertas, quienes en la calle te avisan que tienes la puerta del carro mal cerrada o que se te espichó un caucho y no se puede olvidar al pajuo que te hace señas que llevas las luces prendidas a pesar de que es de día. ¿Acaso se te van a gastar los bombillos?
